Mons. Coter: “El discípulo es el que se deja agarrar por el fuego de Jesús”

Prensa CEB 14.08.2022.- Este 14 de agosto, desde Rurrenabaque ubicado en el departamento del Beni, Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando, en su reflexión dominical explicó el Evangelio de Lucas 12,19: “He venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!”. Señalando que, el discípulo que se deja agarrar por el fuego de Jesús, mete en su vida la fe, el valor, la fortaleza, la chispa y deja que este fuego genere vida.

Homilía de Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando

Escuchamos esta frase de Jesús: “He venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!”, ¿cuál es el sentido de esta oración, de este hablar de Jesús?.

El fuego, ese es el que quema. Me decían que el año pasado ha quemado el cerro aquí arriba por día y noche, el fuego es el que destruye, pero también fue el fuego es el que limpia la maleza, y el fuego decimos también que es la expresión de meterle fuego, quiere decir, meterle chispa a la vida.

¿Cuántos están en la vida apagados?, ¿cuántos están en la vida sin ninguna gana de luchar?, de cambiar las cosas y a veces sin saber ni qué hacer en la vida, si viven porque respiran, vive porque comen, pero les falta chispa a la vida.

Jesús habla de meterle fuego, podemos pensar cuántas veces en la Biblia se habla de fuego, saben, más de 400 veces, y va desde el fuego que todos recordamos de la zarza que ardía en el desierto con Moisés y no se consumía el fuego, que era la columna de fuego que conducía el pueblo de Israel de noche, hasta llegar al fuego de la Pentecostés que baja sobre los apóstoles, María y las mujeres que estaban con ellos y les da el coraje de salir y anunciar, y les da el coraje de ser testigos de Jesús. Es el fuego que le da de verdad la chispa a la vida, le da verdaderamente luz a la vida y uno se siente que está viviendo por algo.

En estos domingos en el Evangelio de Lucas domingo tras domingo, Lucas nos está trazando el perfil de quién es el discípulo de Jesús, ¿cuál es el perfil de Cristiano?.

Les recuerdo el Cristiano es el que se pone a escuchar a Jesús, recuerda el domingo hace unos domingos Marta y María, y a María, que se mete a escuchar Jesús y Marta para acoger a Jesús ciertamente. Pero se mete a hacer todas las cosas de la casa y siendo que Jesús llegaba con otros 12, imagínese cómo era el desajuste que provocaba, entonces se reclama a Jesús porque su hermana no la está ayudando y que eso le dice: “tu hermana escogido lo mejor, siéntate vos también después arreglamos las cosas2, pero de ahí el discípulo es el que se da tiempo para escuchar al Señor, el discípulo es el que aprende a rezar, “Señor, enséñanos a rezar”, el discípulo de que aprende a rezar, el discípulo es el que se recuerdan en el buen samaritano, el discípulo es el que su relación con Dios no se preocupa como el sacerdote y el escriba de mantener la pureza ritual para poder tener relación con Dios, el discípulo es el que se ve la vida con los ojos de Dios y cuando ve una persona maltrecha en la vida que encuentra en su camino, el discípulo es el que sabe ayudarla, que sabe meterle la mano, que sabe ensuciarse también por sangre del otro. Esto es el discípulo, es el que lo mira a los ojos de Dios.

Entonces domingo tras domingo, estamos leyendo el perfil de quienes el Cristiano, quién es el discípulo de Jesús y hoy día es esto que nos dice, el discípulo es el que se  deja agarrar por el fuego de Jesús, es el que mete en la vida este fuego y mente entonces en fe, valor, fortaleza, chispa. “Ah padrecito soy Cristiano, pero no fanático”, es como decir que si yo amo, pero… ¿Pero qué?, o amas o no amas, no existe un Cristiano que no se deje prender del fuego de Jesús, si no se deja prender el fuego es una piedra, la piedra se calienta, pero no sé prende.

Cristianos que no sepan meter la luz del Señor en la vida, el fuego es luz, si ustedes entran en un cuarto en la noche, no prenden la luz, ¿pueden poner orden en este cuarto?, para poder poner orden hay que aprender la luz, hay que meterle luz, entonces todo se puede ver donde meter mano para meter orden porque ven.

Cuando habla de la división entre padres e hijos y entre suegra y nuera. ¿Qué quiere decir? Es clásico que nuera y suegra hay una cierta fricción, no hacía falta que venga Jesús para eso, pero no es esto es cuando Jesús se pone, se pone la luz del Señor, se pone la luz de Dios, se hace verdad, y entonces frente a la verdad es donde sucede la división, porque frente a esta verdad hay los que la rechazan y los que optan para decir si me meto en esto, si asumo esto, porque esto es la verdad, porque esto es lo correcto y entonces lo que no es verdad, lo que no es correcto lo rechazan. Quien vive de mentira, quien vive de engaño, quien vive queriendo confundir, rechaza la verdad, rechaza la luz y prefiere que las cosas estén así, medio indefinida, medio confusa.

Jesús ha venido a meter luz y frente a esta luz estamos llamados a jugarnos o hacer verdad y a purificar o dejar que las cosas estén confundidas en una mazamorra de agua, fango, barro, que sí permite flotar permite, ser arrollado, permite ir adelante porque te empuja, pero que no sea verdad que no haces bien y cuando no se hace verdad cuando se tiene miedo a fotografiar la realidad, cuando se tiene miedo a esto es porque queremos algo de ver bastante confuso, de manera que ahí puedo ganar mis intereses, puedo salvar mis intenciones, puedo llevar adelante las cosas que a mí me interesa sin que nadie se dé cuenta dentro de todo esto, generando desajustes porque ahí de esto vivo.

Hay un refrán que dice: “A río revuelto, ganancia de pescadores”, que cuando no queremos hacer claridad, cuando no queremos poner luz, cuando no queremos ver la realidad como es, entonces aquí se crea esta división, se crea la división de que los hijos de Jesús, los hijos de Dios, son los que se dejan iluminar de esta luz y trabajan por hacer verdad, por hacer luz, por limpiar lo que no va, lo que no da con la vida.

Esto nos dice la palabra de Dios. Mire se puede aplicar a muchas cosas, a nuestra vida cuando nos queremos meter orden de verdad, más o menos nos vamos adelante, no en aguas cristalinas en agua turbia, al fin se flota igual. Cuando vivimos así esta luz no prende, ni la luz del Espíritu Santo en nuestra realidad cuando se tiene miedo a medir la realidad para que tomamos decisiones sobre la realidad vista y con claridad, porque esto ayuda a tomar las decisiones correctas y preferimos dejar un estado de confusión, así, más o menos.

Y al fin esto permite hacer pasar nuestros intereses sin que sea muy visible, sea muy claros en que se den cuenta que se dan cuenta igualmente quién sabe mirar también en esto, hasta en nuestros hogares, cuando la relación no son claras, cuando son confundida, cuando no hacemos verdad, todo esto indica que no estamos en el camino del discípulo del Señor. De verdad que el Señor ayude a hacer resplandecer esta luz, este fuego.

La fiesta de Urcupiña, que recordamos hoy, que mañana se celebra en todo el mundo como fiesta de la Asunción de María al cielo, nos recuerda esto que si queremos caminar hacia el cielo tenemos que dejar que la luz del cielo entre nuestra vida.

Un día el discípulo le dijo al maestro (es un cuento), le dijo al maestro: – ¿cómo es posible que Dios esté pensando en todos si está pensando en mí, como puede pensar en otro que está a 20 km a uno que está en la África o en la Asia. Cómo es posible que Dios esté pensando a todos?. Y entonces el maestro le dijo: – Vete allá en la puerta y mira a la calle ¿qué ves?. El dijo: -Veo a la gente que camina, veo quién va a vender, veo quién está pasando la familia, veo… – ¿por qué estás viendo esto?. – porque hay el sol, porque es de día. – Bien y ahora entra en la casa, mira por la ventana, nos vemos aquí si es porque por la ventana entra el sol.

Eso es, Dios puede pensar en todos si tu casa tiene las ventanas abiertas, si tu tapas las ventanas no entra el sol, pero este sol es uno no más, pero ilumina la vida de todos donde sea, entonces la invitación es que quites los tablones de tus ventanas y dejes que entre este sol, esta luz, este fuego que es capaz de generar vida.

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