Peque帽as historias de un rinconcito de la Amazonia boliviana

Peque帽as historias de un rinconcito de la Amazonia boliviana

Abocadas a anunciar el Evangelio, especialmente a las personas m谩s vulnerables, tres misioneras claretianas entregan su vida en el Vicariato Apost贸lico de Pando desde 2020. En su contacto con sencillas comunidades cristianas han descubierto la profundidad de la fe y una fuerte adhesi贸n a la Iglesia. 鈥淓s lo mejor que nos pudo pasar鈥, aseguran conmovidas por sus vivencias de cada d铆a.
Hermana Luc铆a Galiccio

Somos las Religiosas de Mar铆a Inmaculada, Misioneras Claretianas, presentes en Guayaramer铆n, Vicariato Apost贸lico de Pando, en la regi贸n de la Amazonia boliviana. Nuestra casa est谩 a dos cuadras del r铆o Mamor茅, que nos separa de Guajara-Mirim, municipio brasile帽o del estado de Rond么nia. En esta zona fronteriza y comercial se habla con fluidez el espa帽ol y el portugu茅s, lo mismo que nosotras tres: Josiane (brasile帽a), Judith y Luc铆a (argentinas).

Llegamos aqu铆 el 12 de marzo de 2020 sin conocer a nadie, y as铆 enfrentamos la pandemia de coronavirus. Ni siquiera sab铆amos d贸nde estaba el hospital, pero la Providencia Divina nos sostuvo, al punto que ahora experimentamos una enorme gratitud al Se帽or por 鈥渢anto bien recibido鈥.

Nuestra actividad es variada y nuestros apostolados abarcan ampliamente la pastoral parroquial, la pastoral rural, la infancia y adolescencia misionera, la pastoral juvenil vocacional, la pastoral familiar, la pastoral educativa, y las dimensiones de justicia, paz e integridad de la creaci贸n. En cada uno de estos 谩mbitos procuramos acompa帽ar y custodiar la fragilidad de nuestros hermanos m谩s vulnerables en la realidad urbana y rural: indigentes que viven en la calle, ancianos desamparados, j贸venes, adolescentes y ni帽os. Nuestra clave de trabajo es la formaci贸n en valores del Evangelio y desde la cercan铆a fraterna.

Los 鈥渃uidadores鈥 de Guayaramer铆n

Aqu铆 en Guayaramer铆n el sol y el calor son muy intensos y, por eso, la gente se moviliza en motos de todos los tama帽os y colores. 隆Hasta los preadolescentes van motorizados! La gente estaciona en las veredas y all铆 surgen los 鈥渃uidadores de motos禄, adultos y ni帽os indigentes que, con cartones recogidos del mercado central, cubren las motos para protegerlas del sol y evitar que los asientos se recalienten. Por este sencillo servicio los cuidadores solicitan una 鈥渇ichita鈥, es decir, una moneda de propina.

En otras ocasiones estas personas, llenas de ingenio, usan esos mismos cartones para abanicar a los turistas que, en plena v铆a p煤blica, se detienen a almorzar. Este es otro modo de ganarse una 鈥渇ichita鈥 m谩s, la que piden con peculiar encanto. Y es que la necesidad hace brotar una creativa humildad. 驴Qui茅n no podr铆a reconocer la dignidad de la persona y a Jes煤s oculto entre los harapos?

Una comunidad donde se percibe la gracia

Una de los sectores que visitamos regularmente es la comunidad campesina San Jos茅, donde conmueve la fe inquebrantable de la gente. Entre ellos, el mayor de todos es un anciano que permanece solo en la capilla rezando en voz muy alta, porque ha ido perdiendo su capacidad auditiva. 脡l pasa largos ratos en soledad buscando al Se帽or. Probablemente as铆 es como adquiere esa paz y sabidur铆a que transmite a la comunidad, porque, aunque 茅l no escucha, la gente lo escucha a 茅l con agrado. Este se帽or suele tomar sus decisiones en conjunto con otro animador de avanzada edad, y ambos son generosos y solidarios, pues ense帽an a las personas a compartir y a dar desde su pobreza.

Esta maravillosa comunidad refleja un fuerte sentido de pertenencia a la Iglesia Cat贸lica y se re煤ne todos los domingos para compartir el Pan de la Palabra y el Pan de la Eucarist铆a. Adem谩s, se caracterizan por su afecci贸n a la oraci贸n, pues se nota que les gusta encontrarse con el Se帽or. En nuestra 煤ltima visita al lugar, durante un momento de adoraci贸n al Sant铆simo, constatamos con admiraci贸n esa devoci贸n y fervor que profesan. En cierta manera se pod铆a percibir la gracia de Dios presente y actuante. Es una bendici贸n para nosotras compartir con ellos.

Sinodalidad y cuidado de la Casa Com煤n

Ya que estamos insertas en la Amazonia, hemos acogido con entusiasmo y compromiso los desaf铆os que el Santo Padre nos ha planteado respecto del cuidado de nuestra Casa Com煤n. Eso nos ha llevado a formar a nuestras comunidades en la conciencia de que en nuestra tierra todo est谩 interconectado y, por lo tanto, cada una de nuestras acciones y nuestra solidaridad repercuten en nuestro entorno, cada peque帽o gesto realizado con amor puede dar muchos frutos.

Respecto del S铆nodo de la Sinodalidad que vivimos como Iglesia Universal, nos hemos involucrado con mucho ardor en la etapa de escucha, acompa帽ando a las parroquias. Apuntando al objetivo eclesial de suscitar el 鈥渆ncuentro con la gente鈥, hemos recorrido con paciencia distancias de hasta 500 kil贸metros, todo a trav茅s de caminos duros e inh贸spitos, buscando hacer parte de este discernimiento a comunidades como El Sena, Porvenir, Villa Bush, Puerto Rico y Cobija. Cada una de ellas es una realidad diferente y ofrece una riqueza cultural propia, caracter铆sticas que han puesto en com煤n de modo cordial y fraternal en sinton铆a con la Iglesia.

En casi tres a帽os de servicio en Guayaramer铆n, como Misioneras Claretianas ya sumamos incontables experiencias compartidas con las personas y las comunidades. Las historias de cada d铆a que van quedando grabadas en los corazones de quienes hemos descubierto que escuchar el llamado del Se帽or fue lo mejor que nos pudo pasar.

 

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