MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 57 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 57 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Hablar con el coraz贸n,
芦en la verdad y en el amor禄 (Ef 4,15)
Queridos hermanos y hermanas:
Despu茅s de haber reflexionado, en a帽os anteriores, sobre los verbos 鈥渋r, ver鈥 y 鈥渆scuchar鈥 como
condiciones para una buena comunicaci贸n, en este Mensaje para la LVII Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales quisiera centrarme en 鈥渉ablar con el coraz贸n鈥. Es el coraz贸n el que nos
ha movido a ir, ver y escuchar; y es el coraz贸n el que nos mueve a una comunicaci贸n abierta y
acogedora. Tras habernos ejercitado en la escucha 鈥攓ue requiere espera y paciencia, as铆 como
la renuncia a afirmar de modo prejuicioso nuestro punto de vista鈥, podemos entrar en la
din谩mica del di谩logo y el intercambio, que es precisamente la de comunicar cordialmente. Una
vez que hayamos escuchado al otro con coraz贸n puro, lograremos hablar 芦en la verdad y en el
amor禄 (cf. Ef 4,15). No debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea
inc贸moda, sino a hacerlo sin caridad, sin coraz贸n. Porque 芦el programa del cristiano 鈥攃omo
escribi贸 Benedicto XVI鈥 es un 鈥渃oraz贸n que ve鈥澛 [1]. Un coraz贸n que, con su latido, revela la
verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a
sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio
coraz贸n el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite
mirarnos los unos a los otros con compasi贸n, acogiendo con respeto las fragilidades de cada uno,
en lugar de juzgar de o铆das y sembrar discordia y divisiones.
Jes煤s nos recuerda que cada 谩rbol se reconoce por su fruto (cf. Lc 6,44), y advierte que 芦el
hombre bueno, del buen tesoro de su coraz贸n saca lo que es bueno; y el hombre malo, de su mal
tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del coraz贸n habla su boca禄 (v. 45). Por eso,
para poder comunicar 芦en la verdad y en el amor禄 es necesario purificar el coraz贸n. S贸lo
escuchando y hablando con un coraz贸n puro podemos ver m谩s all谩 de las apariencias y superar
los ruidos confusos que, tambi茅n en el campo de la informaci贸n, no nos ayudan a discernir en la
complejidad del mundo en que vivimos. La llamada a hablar con el coraz贸n interpela radicalmente
nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignaci贸n, a veces sobre la base de la
desinformaci贸n, que falsifica e instrumentaliza la verdad.
Comunicar cordialmente
Comunicar cordialmente quiere decir que quien nos lee o nos escucha capta nuestra participaci贸n
en las alegr铆as y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los
hombres de nuestro tiempo. Quien habla as铆 quiere bien al otro, porque se preocupa por 茅l y
custodia su libertad sin violarla. Podemos ver este estilo en el misterioso Peregrino que dialoga
con los disc铆pulos que van hacia Ema煤s despu茅s de la tragedia consumada en el G贸lgota. Jes煤s
resucitado les habla con el coraz贸n, acompa帽ando con respeto el camino de su dolor,
proponi茅ndose y no imponi茅ndose, abri茅ndoles la mente con amor a la comprensi贸n del sentido
profundo de lo sucedido. De hecho, ellos pueden exclamar con alegr铆a que el coraz贸n les ard铆a
en el pecho mientras 脡l conversaba con ellos a lo largo del camino y les explicaba las Escrituras
(cf. Lc 24,32).
En un periodo hist贸rico marcado por polarizaciones y contraposiciones 鈥攄e las que,
lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune鈥, el compromiso por una comunicaci贸n
鈥渃on el coraz贸n y con los brazos abiertos鈥 no concierne exclusivamente a los profesionales de la
informaci贸n, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a
decir la verdad, y a hacerlo con caridad. A los cristianos, en especial, se nos exhorta
continuamente a guardar la lengua del mal (cf. Sal 34,14), ya que, como ense帽a la Escritura, con
la lengua podemos bendecir al Se帽or y maldecir a los hombres creados a semejanza de Dios (cf.
St 3,9). De nuestra boca no deber铆an salir palabras malas, sino m谩s bien palabras buenas 芦que
resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan禄 (Ef 4,29).
A veces, el hablar amablemente abre una brecha incluso en los corazones m谩s endurecidos.
Tenemos prueba de esto en la literatura. Pienso en aquella p谩gina memorable del cap铆tulo XXI de
Los novios, en el que Luc铆a habla con el coraz贸n al Innominado hasta que 茅ste, desarmado y
atormentado por una ben茅fica crisis interior, cede a la fuerza gentil del amor. Lo experimentamos
en la convivencia c铆vica, en la que la amabilidad no es solamente cuesti贸n de buenas maneras,
sino un verdadero ant铆doto contra la crueldad que, lamentablemente, puede envenenar los
corazones e intoxicar las relaciones. La necesitamos en el 谩mbito de los medios para que la
comunicaci贸n no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino que
ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con esp铆ritu cr铆tico y siempre
respetuoso, la realidad en la que viven.
La comunicaci贸n de coraz贸n a coraz贸n: 鈥淏asta amar bien para decir bien鈥
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Uno de los ejemplos m谩s luminosos y, a煤n hoy, fascinantes de 鈥渉ablar con el coraz贸n鈥 est谩
representado en san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, a quien he dedicado recientemente
la Carta apost贸lica Totum amoris est, con motivo de los 400 a帽os de su muerte. Junto a este
importante aniversario, me gusta recordar, en esta circunstancia, otro que se celebra en este a帽o
2023: el centenario de su proclamaci贸n como patrono de los periodistas cat贸licos por parte de P铆o
XI con la Enc铆clica Rerum omnium perturbationem. Intelecto brillante, escritor fecundo, te贸logo de
gran profundidad, Francisco de Sales fue obispo de Ginebra al inicio del siglo XVII, en a帽os
dif铆ciles, marcados por encendidas disputas con los calvinistas. Su actitud apacible, su
humanidad, su disposici贸n a dialogar pacientemente con todos, especialmente con quien lo
contradec铆a, lo convirtieron en un testigo extraordinario del amor misericordioso de Dios. De 茅l se
pod铆a decir que 芦las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las
buenas relaciones禄 ( Si 6,5). Por lo dem谩s, una de sus afirmaciones m谩s c茅lebres, 芦el coraz贸n
habla al coraz贸n禄, ha inspirado a generaciones de fieles, entre ellos san John Henry Newman,
que la eligi贸 como lema, Cor ad cor loquitur. 芦Basta amar bien para decir bien禄 era una de sus
convicciones. Ello demuestra que para 茅l la comunicaci贸n nunca deb铆a reducirse a un artificio 鈥攁
una estrategia de marketing, dir铆amos hoy鈥, sino que ten铆a que ser el reflejo del 谩nimo, la
superficie visible de un n煤cleo de amor invisible a los ojos. Para san Francisco de Sales, es
precisamente 芦en el coraz贸n y por medio del coraz贸n donde se realiza ese sutil e intenso proceso
unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios禄 [2]. 鈥淎mando bien鈥, san Francisco logr贸
comunicarse con el sordomudo Martino, haci茅ndose su amigo; por eso es recordado como el
protector de las personas con discapacidades comunicativas.
A partir de este 鈥渃riterio del amor鈥, y a trav茅s de sus escritos y del testimonio de su vida, el santo
obispo de Ginebra nos recuerda que 鈥渟omos lo que comunicamos鈥. Una lecci贸n que va
contracorriente hoy, en un tiempo en el que, como experimentamos sobre todo en las redes
sociales, la comunicaci贸n frecuentemente se instrumentaliza, para que el mundo nos vea como
querr铆amos ser y no como somos. San Francisco de Sales reparti贸 numerosas copias de sus
escritos en la comunidad ginebrina. Esta intuici贸n 鈥減eriod铆stica鈥 le vali贸 una fama que super贸
r谩pidamente el per铆metro de su di贸cesis y que perdura a煤n en nuestros d铆as. Sus escritos,
observ贸 san Pablo VI, suscitan una lectura 芦sumamente agradable, instructiva, estimulante禄 [3].
Si vemos el panorama de la comunicaci贸n actual, 驴no son precisamente estas caracter铆sticas las
que deber铆a tener un art铆culo, un reportaje, un servicio radiotelevisivo o un post en las redes
sociales? Que los profesionales de la comunicaci贸n se sientan inspirados por este santo de la
ternura, buscando y contando la verdad con valor y libertad, pero rechazando la tentaci贸n de usar
expresiones llamativas y agresivas.
Hablar con el coraz贸n en el proceso sinodal
Como he podido subrayar, 芦tambi茅n en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de
escucharnos. Es el don m谩s precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros禄
[4]. De una escucha sin prejuicios, atenta y disponible, nace un hablar conforme al estilo de Dios,
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que se nutre de cercan铆a, compasi贸n y ternura. En la Iglesia necesitamos urgentemente una
comunicaci贸n que encienda los corazones, que sea b谩lsamo sobre las heridas e ilumine el
camino de los hermanos y de las hermanas. Sue帽o una comunicaci贸n eclesial que sepa dejarse
guiar por el Esp铆ritu Santo, amable y, al mismo tiempo, prof茅tica; que sepa encontrar nuevas
formas y modalidades para el maravilloso anuncio que est谩 llamada a dar en el tercer milenio.
Una comunicaci贸n que ponga en el centro la relaci贸n con Dios y con el pr贸jimo, especialmente
con el m谩s necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de
una identidad autorreferencial. Una comunicaci贸n cuyas bases sean la humildad en el escuchar y
la parresia en el hablar; que no separe nunca la verdad de la caridad.
Desarmar los 谩nimos promoviendo un lenguaje de paz
芦Una lengua suave quiebra hasta un hueso禄, dice el libro de los Proverbios (25,15). Hablar con el
coraz贸n es hoy muy necesario para promover una cultura de paz all铆 donde hay guerra; para abrir
senderos que permitan el di谩logo y la reconciliaci贸n all铆 donde el odio y la enemistad causan
estragos. En el dram谩tico contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar
una comunicaci贸n no hostil. Es necesario vencer 芦la costumbre de desacreditar r谩pidamente al
adversario aplic谩ndole ep铆tetos humillantes, en lugar de enfrentar un di谩logo abierto y
respetuoso禄 [5]. Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer
un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis b茅lica que se anida en
nuestros corazones; como exhortaba prof茅ticamente san Juan XXIII en la Enc铆clica Pacem in
terris, la paz 芦verdadera [鈥 puede apoyarse [鈥 煤nicamente en la confianza rec铆proca禄 (n. 113).
Una confianza que necesita comunicadores no ensimismados, sino audaces y creativos,
dispuestos a arriesgarse para hallar un terreno com煤n donde encontrarse. Como hace sesenta
a帽os, vivimos una hora oscura en la que la humanidad teme una escalada b茅lica que se ha de
frenar cuanto antes, tambi茅n a nivel comunicativo. Uno se queda horrorizado al escuchar con qu茅
facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucci贸n de pueblos y territorios. Palabras
que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones b茅licas de cruel violencia. He aqu铆
por qu茅 se ha de rechazar toda ret贸rica belicista, as铆 como cualquier forma de propaganda que
manipule la verdad, desfigur谩ndola por razones ideol贸gicas. Se debe promover, en cambio, en
todos los niveles, una comunicaci贸n que ayude a crear las condiciones para resolver las
controversias entre los pueblos.
En cuanto cristianos, sabemos que es precisamente la conversi贸n del coraz贸n la que decide el
destino de la paz, ya que el virus de la guerra procede del interior del coraz贸n humano [6]. Del
coraz贸n brotan las palabras capaces de disipar las sombras de un mundo cerrado y dividido, para
edificar una civilizaci贸n mejor que la que hemos recibido. Es un esfuerzo que se nos pide a cada
uno de nosotros, pero que apela especialmente al sentido de responsabilidad de los operadores
de la comunicaci贸n, a fin de que desarrollen su profesi贸n como una misi贸n.
Que el Se帽or Jes煤s, Palabra pura que surge del coraz贸n del Padre, nos ayude a hacer nuestra
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comunicaci贸n libre, limpia y cordial.
Que el Se帽or Jes煤s, Palabra que se hizo carne, nos ayude a escuchar el latido de los corazones,
para redescubrirnos hermanos y hermanas, y desarmar la hostilidad que nos divide.
Que el Se帽or Jes煤s, Palabra de verdad y de amor, nos ayude a decir la verdad en la caridad,
para sentirnos custodios los unos de los otros.
Roma, San Juan de Letr谩n, 24 de enero de 2023, memoria de san Francisco de Sales.
FRANCISCO

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